La elección de este día no es casual. El 10 de junio de 1947 se fundó la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne y sus Derivados, un hito que unió los reclamos de miles de obreros y empleados que buscaban dignificar sus condiciones laborales, conseguir salarios justos y ver reconocido un desgaste físico que pocos oficios igualan. Aquella conquista transformó el esfuerzo individual en un derecho colectivo.

Esta fecha no es un simple feriado; es el recordatorio de una historia de esfuerzo, de madrugadas heladas y de un oficio que se lleva con un orgullo inquebrantable.

En nuestra cultura, la carne no es solo comida: es un punto de encuentro. Es el pretexto para reunir a la familia, para celebrar con amigos y para mantener vivas nuestras tradiciones. Por eso, el trabajador de la carne es, en cierta forma, un artesano de los momentos más felices de los argentinos.

A todos ellos: a los que visten el delantal blanco, a los que desafían las bajas temperaturas de la industria, a los que conocen el secreto de cada corte y nos atienden con una sonrisa detrás del mostrador…

¡Feliz Día del Trabajador de la Carne!

Gracias por la dedicación, el temple y por seguir siendo un motor indispensable de nuestra mesa y de nuestra historia. ¡Salud!