Muchos son profesores por elección, porque les encanta enseñar lo que aprenden.

Disfrutan ser testigo de la transformación, de las ideas compartidas y las reflexiones inspiradoras.

Creyendo que aprender y enseñar, es la combinación perfecta en los espacios colectivos como el aula.

El conocimiento se co-construyen con los aportes de todos.

Ser profesor despierta la sabiduría colectiva diseñando el futuro y haciendo que este pueda avanzar.

Muchos son felices de poder trabajar de lo aman, de poder mirar a los estudiantes y dejar un pedacito de de cada uno en ellos.

Durante estos años logran cosechar amistades, con profesión, con mística y vocación, siempre dejando huellas en la vida de sus alumnos, enseñanzas que van más allá de lo académico.

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