Actualmente la fecha se conmemora en Argentina y otros países como Brasil, Uruguay, Chile y España. Fue creada por un argentino.

El creador de esta fecha reconocida internacionalmente fue el argentino Ernesto Febbraro.

Este profesor de Psicología, Filosofía e Historia que también fue músico y odontólogo eligió esta fecha en alusión al día que los astronautas estadounidenses Neil Armstrong y Edwin Aldrin pisaron la Luna, el 20 de julio de 1969.

Momento que sería trasmitido por televisión en todo el mundo.

Cuando Febbraro escuchó desde su casa de Lomas de Zamora la famosa frase que dijera Armstrong en suelo lunar: “un pequeño paso para el hombre, un salto para la humanidad”, pensó que aquello era un gesto de amistad de la humanidad hacia el universo y se le ocurrió la idea de conmemorarla ese día.

Escribió mil cartas que distribuyó en ciudades de todo el mundo y recibió alrededor de setecientas respuestas que apoyaron la iniciativa. 

Países como Brasil, Uruguay, Chile y España adhirieron a la fecha. 

El hecho de que fuera socio fundador del Rotary Club en San Cristóbal le permitió acceder fácilmente a contactos nacionales e internacionales que lo ayudaron a llevar adelante su proyecto patentado en el año 1972.

Aunque resulta paradójico querer celebrar la amistad en un momento tan trágico para el país, en Argentina se oficializó la fecha en el año 1979 en plena dictadura genocida.

El decreto número 235 lo firmó el militar y abogado Saint Jean quien gobernó la provincia de Buenos Aires entre 1976 y 1981.

Con el paso del tiempo estas celebraciones fueron cambiando.

Festejos en persona -en casas o bares- y, ahora también, virtuales.

El Día del Amigo es uno de los días donde el marketing, la publicidad y los comercios hacen grandes negocios y que en su propia denominación no contempla ni a las mujeres ni a personas no binarias; pero eso no quita que podamos conmemorar y recordar aspectos de la amistad que vivimos cotidianamente como la solidaridad, la confianza, la colaboración y el compañerismo.

Lazos muy fuertes que se crean entre personas que comparten escuelas, trabajo, el barrio y la vida misma.

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