SAN CAYETANO ¡¡RUEGA POR NOSOTROS!!

(07 DE AGOSTO)

ORACIÓN:

¡Oh glorioso San Cayetano! Aclamado por todas las Naciones; Padre de Providencia, porque con portentosos milagros socorres a cuantos te invocan con fe en sus necesidades.

Te suplico me obtengas del Señor oportuno Socorro en las angustias presentes y sea ello prueba de la bienaventuranza eterna. Amén.

Santísima Trinidad ¡Oh Divina Providencia! Concédeme tu clemencia, por tu infinita bondad, arrodillado a tus plantas, a Ti portento de toda caridad, te pido por los míos casa, vestido y sustento.

Concédenos la salud, llévanos por buen camino, que sea siempre la virtud que guie nuestro destino.

Tú eres toda mi esperanza, eres el consuelo mío, en Ti creo, en Ti confío. Tu Divina Providencia se extienda a cada momento para que nunca nos falte casa, vestido, sustento y los Santos Sacramentos en el último momento.

Cayetano de Thiene, tuvo una vida dedicada por completo a los más pobres y a convertirse en el Santo Patrono del pan y del trabajo que celebra cada 7 de agosto el Santoral de la Iglesia Católica.

Hijo de una familia noble, Cayetano ayudó a enfermos en estado de extrema gravedad, estableció una orden de clérigos regulares y bregó por la reforma de la Iglesia Católica.

Además, junto con Juan Marinoni, creó los Montes de Piedad, organizaciones dedicadas a prestar dinero a los más pobres con intereses muy bajos, para lograr que escaparan de la usura de su tiempo.

Nació en Vicenza en 1480, hijo del conde Gaspar de Thiene y de María di Porto, que pertenecía a otra familia noble de la ciudad. Perdió a su padre cuando tenía dos años.

Desde entonces, Cayetano y sus dos hermanos quedaron al cuidado de su madre. Estudió en la Universidad de Padua, donde obtuvo los doctorados en derecho civil y canónico.

En 1547 cayó muy enfermo. Los médicos le aconsejaron que se acostara sobre un colchón de lana. Cayetano no quiso: “Mi Salvador murió sobre una tosca cruz. Por favor permítame a mí que soy un pobre pecador, morir sobre unas tablas”. De esta manera murió el 7 de agosto de ese año.

El papa Clemente X lo declaró santo en 1671, tras comprobarse que obró varios milagros.

Uno de los barrios de Crespo (E. Ríos), lleva por nombre San Cayetano y en la intersección de Las Palmeras y Los Paraísos, se encuentra emplazada una ermita en su honor, cuyas gestiones para su construcción estuvo a cargo de la querida y recordada vecina y docente de la ciudad, Ana Schilling.

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